Quitando las Cargas

Iglesia de Cristo Unción y Gracia

Por el Pastor: Yampier Pardo

¿Cuántas veces nos hemos sentido cansados, desanimados, y sin fuerzas para seguir adelante?

Tal vez han sido muchas las cargas que hay sobre nuestras vidas, o ha sido tanta la aflicción de nuestras almas que nos sentimos imposibilitados para continuar; y muchas veces en nuestra desesperación por encontrar una salida a esta situación, terminamos con muchas más cargas que al inicio.

Ahora, si bien es cierto, vivimos en tiempos donde la tranquilidad no es el pan diario, estamos tan rodeados de conflictos (Económicos, sociales, etc.) que terminamos desgastados, tratando de darle solución a todas estas circunstancias.

Es por eso la importancia de conocer a Dios, su palabra dice que por nada debemos estar afanados y que debemos venir a él para tener descanso.

Jesús dijo:

Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS. Mateo 11:28-29 LBLA

Esto quiere decir que la única forma para descansar de nuestras aflicciones o cargas que nos han desgastado es viniendo a Cristo, es reconociéndolo como nuestro Señor, ya que él es el único que puede quitar de nosotros toda aflicción; pero lamentablemente no hemos comprendido en verdad, la necesidad que tenemos de él.

Si analizamos nuestros corazones, podemos darnos cuenta de que muchas veces no aceptamos el consejo, y terminamos tomando decisiones que nos traen consecuencias muy desagradables, y tristemente muchas de estas consecuencias las traemos cargando toda la vida.

Cuando nuestro Señor Jesucristo dice que vengamos a él, es porque él quiere que tengamos descanso en verdad; pero también dice:

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS.

Por tanto, él quiere que seamos obedientes; tomar su yugo es dejar que guie nuestros pasos aprendiendo de él, (él es un ejemplo de obediencia) teniendo mansedumbre y humildad de corazón, reconociendo la necesidad que tenemos de ser dirigidos por él, y de esa manera llevar nuestras vidas, a una vida sin cargas, para poder disfrutar de su reposo y hallar descanso para nuestras almas.

 

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